Declaratoria 11 Congreso

Declaratoria

El 11º Congreso Nacional de la Asociación Mexicana de Estudios Rurales “Marejadas Rurales y Luchas por la Vida”, realizado en Bahía de Banderas, Nayarit, entre el 20 y el 23 de junio del 2017, convocó a la reflexión crítica sobre una serie de procesos de despojo, de violencia y de exclusiones, que hacen de México un país convulso. Así como a explorar las acciones de resistencia y a la generación de propuestas alternativas que emergen desde abajo; es decir, desde la diversidad de actores.

A lo largo de las jornadas se refrendó el espacio de conversación con actores/as sociales e investigadores/as, cuyos enfoques y perspectivas sobre las diversas problemáticas enriquecieron las visiones sobre las mismas. Las temáticas se agruparon en cuatro ejes: las transformaciones socioculturales de la vida rural y urbano-rural; los conflictos socio-territoriales y por recursos naturales; los vaivenes del Estado y la sociedad rural, y las permanencias, resistencias y luchas por la vida.

En total se registraron más de seiscientas ponencias, que se organizaron en 140 mesas de trabajo y debate, además del caleidoscopio rural, exposiciones fotográficas, proyección de documentales, la Feria de libros, de Saberes y Sabores, y los encuentros con La Voz de los Actores.

A través de letras, palabras e imágenes se reflejaron las complejidades del México contemporáneo y sus urgencias. En consecuencia, la AMER se pronuncia en contra de los procesos excluyentes, de despojo y de devastación que se viven en el medio rural y que vulneran a pueblos originarios, jóvenes, niños, jornaleros, mujeres, afrodescendientes, entre muchos otros y, por tanto a la sociedad mexicana en su conjunto.

Reconociendo lo maltrecho, lo desarticulado y desgarrado en que se encuentra el país, como resultado de múltiples problemas económicos, de agudización de la dependencia hacia el exterior, de la mercantilización de la naturaleza, de crisis políticas, de descomposición social, de permanencia de condiciones de pobreza, de desigualdad social, del deterioro de las condiciones y de calidad de vida, de la exclusión sociopolítica, de la falta de diálogo, del incremento de la violencia, del menoscabo a los derechos humanos, del despojo a las comunidades, de la expulsión migratoria, de la inequidad de género, que en suma, comprometen el futuro de todas las generaciones y de la biodiversidad.

Problemas que se manifestaron en concreto en los casos del basurero de desechos tóxicos en el municipio de Santo Domingo de San Luis Potosí; el de los parques eólicos asentados en el Istmo de Tehuantepec; la devastación de los bosques que atenta sobre la vida del pueblo purépecha en Cherán; la explotación geotérmica de los territorios nayaritas en torno al volcán del Ceboruco; la apropiación del agua y despojo del territorio de pueblos Naayeri y Wixárica; el impacto del gran turismo que se apropia de las playas y de los territorios sagrados; así como, la violencia de Estado y del narcotráfico que en sus múltiples expresiones minan, destruyen el tejido social, y son

abiertamente un atentado contra la vida misma. Ejemplos que se multiplican a lo largo y ancho del territorio mexicano. Problemáticas que también fueron compartidas con otros pueblos latinoamericanos, que a través de sus representantes, de Colombia, Argentina y Uruguay, estuvieron presentes.

Ante este sombrío panorama, las marejadas de mujeres, niños, jóvenes y hombres que habitan y dan vida a la sociedad rural lo mismo generan prácticas agroecológicas, de comercio justo, de promoción de equidad de género, cuidado del medio ambiente que se basan en conocimientos y saberes tecnológicos locales, que exigen el respeto a sus derechos a la salud, educación, alimentación, al agua, a la tierra. Y lo mismo construyen alternativas, ahí donde pueden, sea a escala local, regional o nacional mientras tratan de romper la exclusión a la que quieren condenarlos. O bien reivindican su cultura, cuando hace apenas unos años había que negarla; a la par que reclaman sus derechos a la libre determinación, al territorio, a la vida digna. Marejadas que se nos presentan a ratos tersa y en calma y otras de formas convulsas y agitadas; oleajes de ese mundo de paradojas de quienes migran para permanecer o resisten para poder vivir.

Frente a esta situación, respaldamos la lucha y las propuestas de las organizaciones, comunidades y diversos actores sociales que desde distintos espacios rurales impulsan todo tipo de alternativas. Al mismo tiempo la Asociación Mexicana de Estudios Rurales, refrenda su compromiso por ser un espacio de reflexión crítico, situado y de articulación de propuestas donde los propios actores/as en lucha y resistencia, académicos, organizaciones de la sociedad civil y estudiantes nos pronunciamos: por el cambio de la política económica que atenta contra la vida y se manifiesta en la forma de actores económicos como empresas legales e ilegales, así como a todos aquellos “proyectos de muerte” que son respaldados por el Estado.

Nos manifestamos en contra de toda violencia y represión, pugnamos por un México donde no existan más desapariciones forzadas, no militarización, ni muerte a periodistas ni a luchadores sociales, no a los presos políticos, no más feminicidios, ni trata de personas, no más depredación. Reivindicamos el derecho a las poblaciones para ejercer sus formas de vida, que garanticen su patrimonio, y que contribuyan a que puedan contar con alimentación, salud, vivienda, trabajo y demás condiciones que no giren sólo a mercantilizar la vida.

Demandamos nuevamente la prohibición del cultivo del maíz transgénico y exigimos que en la renegociación del TLCAN se defiendan y prevalezcan los intereses de los campesinos y de la agricultura familiar.

Una vez más pedimos el regreso con vida de los 43 estudiantes de Ayotzinapa y exigimos el cese a la represión a las normales rurales y específicamente condenamos los hechos ocurridos el 21 de junio en la Escuela Normal Rural Vasco de Quiroga de Tiripetio, Michoacán y demandamos la liberación de los detenidos.

Por un Desarrollo Rural Sustentable con Equidad y Justicia Social

Asociación Mexicana de Estudios Rurales A.C.